TRIBULACIONES MONOPARENTALES: ASISTENTAS

Posted on April 1, 2014

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A ver, una de las cosas que nos pasa a los monoparentales [refiérome aquí al ser humano de género masculino] es que, tras la consabida temporadita en casa de La Mamma, nos hacemos con un lugar en el que reposar nuestras cabezas. Y lo primero que sucede es que nos ponemos a brincar por los pasillos y a gritar aquello de nunca más me va a ordenar la vida una mujer! Ilusos…

Porque un monoparental tiene lo que se viene denominando una vida desordenada, según La Mamma [again] o una vida libre, según él mismo. Y, al final, no nos queda tiempo para limpiar. Que no es que no sepamos o no nos dé la gana, es que no nos da la vida. Además, pensamos, voy a tener todo lo bueno de una mujer, sin soportar lo malo. Y, por algún extraño mecanismo funcional del hipotálamo monoparental, nos imaginamos que será una modelo rusa de metro noventa y veintidós años. Que, como todo el mundo sabe, es el perfil medio de este tipo de mujeres.

Así que llamamos a nuestras hermanas y les preguntamos oye tú sabes de alguien que pueda venir a limpiar a mi casa? Y, automáticamente, sigue la frasecila pero que sea de confianza, que yo no voy a estar cuando venga. Adiós la luz…

Alguna de las imbéciles de tus hermanas te da un nombre y un teléfono. La llamas. Sólo cabe una respuesta posible yo ahora no puedo porque tengo mucho trabajo, pero va mi prima, que es muy seria y limpia muy bien. Y tú, que eres un ingenuo, dices pues vale. Y viene la prima. Un día. Al siguiente le sale un curro para cuidar a un niño y desaparece. Es infalible. Yo creo que en el inem deberían estudiar esta forma de creación de empleo. Eso sí, antes de irse te dice que la semana que viene va su prima, que es muy seria y limpia muy bien [again].

Como no te queda otra, porque ya probaste a limpiar tú a la voz de esto me lo ventilo yo en un momentico y no, que no es así, que se tarda una vida, pues aceptas. Y llega la segunda prima o la prima segunda, que es la prima de riesgo de la que tanto se hablaba antes de que algún lumbreras del gobierno dejase caer que era mejor centrarse en otros datos.

La reprima no habla castellano. Al final, esto es un escalafón, como todo, y tu casa está en el vagón de cola. Así que a los cinco minutos dejas de intentar comunicarte con ella [en vano] y huyes. Pero antes de irte, sin saber cómo [ya hemos dicho que la lengua de Cervantes no la trabaja], te ha hecho una lista de la compra de cienes de productos. Porque aquí cada una limpia con lo suyo y no le sirve lo de la anterior.

Como toda mujer que entra en un piso, lo hace suyo. Sí, ellas no quieren una relación superficial con el inmueble, quieren compromiso, quieren algo más, algo que las llene como personas. Digo yo.

Y toma decisiones. Así, por la cara, porque yo lo valgo. Los platos en el primer estante? Pues no, en el segundo. Por qué? Aaahhh…

Se ve que eres un cenutrio que no tiene ni idea de las normas de almacenamiento y distribución de espacios de la Unión Europea, porque no has dado ni una. Ahora, tus amaneceres están llenos de emoción conseguirá nuestro héroe encontrar los gallumbos y llegar a tiempo a la primera reunión de la mañana? No se pierdan el fantástico episodio de hoy.

Al final, la conclusión es la de siempre: si metes a una mujer en tu casa, en el formato que sea, you’re so fucked up, my friend.

Y ahora me voy, que viene la asistenta y si me ve en casa, me echa a bofetadas.