PUEBLO O BARRIO

Posted on June 25, 2014

0


Al sur de la nada y al oeste de ningún sitio, justo a la orilla del río y a la sombra de un palacio, duerme un pueblo o un barrio, nunca he conseguido saberlo.

Es pequeño y con cicatrices de callejuelas que suben y bajan y serpentean como si quisieran que perdieran el rumbo los visitantes despistados, que son muchos. Calles con nombres de curas antiguos, de médicos matasanos y hasta de la guardia civil, que allí es quien tiene el mando.

Se entra por un cuartel que guarda la carretera, como mandan los cánones. Una rotonda arranca una cuesta que va cruzando los bares y las terrazas hasta llegar a la iglesia, a su Cristo y a quienes vienen a adorarlo. De frente, desde la verja, ríen los ciervos. Se acercan un par de pájaros en busca de pan o patatas fritas que se caen de los platos de las terrazas que blanquea la espuma de las cervezas que refrescan las gargantas de los devotos en verano.

Hay más banderas que cortinas. Más árboles que vehículos circulando, cosa por lo menos curiosa. También hay más viejas que niñas. Y más militares que paisanos, aunque algunos traten de esconder las estrellas y las escoltas. Y hay más silencio que ruido, aunque lo rompan a ratos los pájaros con sus trinos, que suenan exagerados.

La frutería, la carnicería y la pescadería están cerradas hasta bien entrada la tarde. Hay incluso días que la pereza de la siesta gana la partida y no se abre, que no sólo fiestas se guardan.

Es un lugar que siempre me ha llamado la atención. Por qué? Vaya usted a saber. No es algo consciente, es más la sensación de encontrarme como en casa cuando paseo por sus aceras ralas, cuando veo sus viviendas bajas, con un banco de piedra a la entrada.

Tengo muchos recuerdos de cosas que me han pasado a la sombra de los álamos. El olor de la hierba, su color verde y su tacto. Un gesto, una mirada. Y algún beso, no voy a negarlo.

Siempre quise vivir allí. Dejar el coche aparcado para poder ir y venir sin ataduras. Recorrer sus calles oscuras al caer la noche. Dejarme invadir por el aroma a jazmín que brota por sobre las tapias en abril.

Y, aun así, todavía no sé si es pueblo o barrio.

Posted in: MADRID