Positive Project – Día #1

Posted on October 26, 2014

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Me ha nominado mi gran amiga Gole para algo denominado Positive Project. Qué es? No tengo ni la más remota idea. Pero si me dice que lo haga, lo hago. Así, sin discutir. Y lo primero es darle las gracias por acordarse de mí para esto.

Aparentemente, debo contar tres cosas buenas que me hayan pasado hoy y nominar a dos o tres personas. Esto, durante cinco días. No han detallado si han de ser seguidos o puedo dejarlo para cada lustro. Intuyo que la primera opción es la válida.

Pero, como le he explicado a ella, eso es un problema para mí. Porque me pasan millones de cosas buenas cada día. Por ejemplo: me he encontrado con la propia Gole; he visto casi amanecer y las torres se recortaban contra un cielo naranja como difuminado; he comido ensalada y la remolacha ha dejado la vinagreta de un color casi marciano; me he acordado del teléfono de casa de mis padres dos cincuenta – treinta y tres – cincuenta y dos [no había noventaiunos entonces, salvo si era conferencia y entonces hablabas muy deprisa y al grano porque era caro]; me ha llegado una ráfaga que olía a tomillo; he visto a un grupo de niños emocionados por hacerse una foto con el primer equipo del que son la cantera; he mirado las estrellas con el techo del coche quitado; he desayunado jamón serrano con aceite y pan; he hablado con La Mamma; he saludado a un amigo; he saludado a un desconocido que parecía conocerme; he escuchado a una jugadora de fútbol sala; una conocida me ha preguntado si la echaba de menos, aunque no debería ser así [me he dado cuenta de que sí la echaba de menos, aunque fuese absurdo]; me ha dicho que se pasaría a verme; he notado el tacto del volante en las manos; me he puesto un traje y una corbata y me he sentido bien; me he puesto dos relojes, sólo porque me quería poner uno y no me quería quitar el otro; me han sonreído; he sonreído… Podría estar así, ad aeternum.

De hecho, creo que absolutamente todo lo que me pasa es bueno. Lo único que hace falta para comprobarlo -a veces-, es tener la perspectiva adecuada, que te la puede dar el tiempo o el alejamiento emocional. Si te suena todo muy zen, es porque así está la cosa ahora mismo en mi lóbulo frontal y alrededores.

En fin, trataré de hacer un esfuerzo y enfocarme.

1.- He dado las gracias a dos personas. Las dos, importantes en mi vida. Seguro, más de lo que ellas piensan. Probable, más de lo que yo creo. Una de ellas me ha dicho cosas sobre mí mismo que soy incapaz de aceptar. De hecho, creo que se confunde de persona. Aun así, es estupendo que alguien te vea de esa manera. Cuanto más debo a las personas [en el plano emocional e intelectual, quiero decir], más feliz soy. Así que, gracias a quienes incrementáis cada día mis números rojos. Precisamente, una de esas dos personas fue quien me enseñó lo importante que es dar las gracias y, sobre todo, saber recibirlas.

2.- He leído en la terraza de mi casa a Ituo Tsuda y he pensado. Ha sido un momento increíble. Demasiado profundo tal vez para un tipo como yo. Nunca podré darle las gracias lo suficiente a la persona que me regaló ese libro. Deuda perpetua. Una más.

3.- Me he quedado dormido antes de comer. Sí, como suena. Ha sido lo típico de me voy a sentar un ratico que estoy molido. Y me he quedado cuajaíto. Han sido quince minutos, pero me han dado la vida.

También he soñado que me moría de la risa [uno de mis sueños favoritos], he escuchado a Maria Callas, me han hecho reír con comentarios absurdos, he ayudado a chavales con cerebros que funcionan de forma diferente al mío, he estornudado, he metido la cabeza debajo del grifo, me he afeitado y me he acariciado las mejillas, me han dado una buena noticia, luego la han matizado pero seguía siendo buena, he protestado [me encanta], he visto una luna increíble como una uña de bebé, he conocido calles nuevas… En serio hay que elegir sólo tres???

Voy a nominar a Carolina Quiroga y a Sara Bringas, porque ambas son probablemente las personas más optimistas que he conocido en mi vida.