Positive Project – Día #2

Posted on October 28, 2014

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Lo sé, listillos, que sois unos listillos. Que lo tenía que haber publicado ayer, no? Pues no. Ya te enterarás de por qué, si te da la gana seguir leyendo.

El caso es que ayer fue el día 2 de este proyecto en el que me ha embarcado la gran Gole. Thumbs up para ti!! Entre los millones de cosas positivas que sucedieron, ahí van unas cuantas.

1.- Me “regalaron” una pieza musical que no había escuchado nunca y es simplemente espectacular. Incluso, soy tan buena persona que voy a incluir un link a una versión. Eso sí, esto es sólo para que te hagas una idea. Si quieres disfrutarla de verdad, te recomiendo que la escuches en condiciones, con buena calidad y con unos auriculares de más de 15 euros.

Sigo diciendo que la música es uno de los mejores regalos que te pueden hacer. También es una de las mayores deudas que se pueden contraer.

2.- Desayuné dos veces. Qué cosas, yo que casi nunca desayuno. Pues sí. La primera, con dos buenos amigos, de madrugón y con los tres coches en plan caravana del desierto. La segunda, solo, al sol en una terraza. Me divirtieron mucho las conversaciones de las personas que tenía alrededor [no soy cotilla, soy periodista]. Es curioso en qué se afana el ser humano, no deja de sorprenderme.

big-pile-of-shit

3.- Para finalizar el día [por eso no podía haber escrito esto antes], celebramos el cumpleaños de Pita. Lo pasamos bien, nos reímos, criticamos a la gente, nos hicimos un par de fotos estúpidas y bebimos algo, pero poco, porque nos hemos hecho asquerosamente mayores [yo más] y pensamos más en el trabajo de mañana que en la diversión de hoy. Juventud, divino tesoro, ya te vas para no volver…

success

Aparte de eso, hablé con gente de Londres, Namibia y Botswana, con mexicanos y andaluces y catalanes [por supuesto]; me tomé una Desperado con sabor a Tarifa; saludé al perro de mi vecina Álex; descubrí algunos intríngulis del violín; comí a las 17.00, pero comí; soñé con una canción y sonó la segunda del día en mi móvil; hablé de música con el Canario; bajé por las escaleras; admiré el cariño que sienten determinadas personas por las plantas y me reté a mí mismo a aprender a apreciarlas de esa manera; vi a personas a las que hacía mucho que no veía; ayudé a un par de amigos y un par de amigos me ayudaron a mí; vi a gente sonriente en el metro; vi la nuca de una chica con un tatuaje extraño, pero cautivador; pasó a mi lado una mujer que olía bien; pasó a mi lado un hombre que no olía también, pero probablemente no por deseo propio…

Voy a nominar a Rocío Terol porque si alguien es positivo en esta vida es ella [y porque suelo cumplir mis amenazas] y a Hugo Gañán sólo por el placer de obligarle a hacer algo en su vida.