ABURRIDO DE NO ABURRIRME

Posted on December 14, 2014

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Yo soy de salir poco y desacompasado, pero cuando la ocasión lo merece, hago el esfuerzo y abandono mi condición de eremita del siglo XXI. Así que, si Sara me dice que viene a Madrid, voy de cabeza. Y, si se hace acompañar por una amiga inteligente e interesante, ya la tarde-noche se convierte en una verdadera gozada.

O sea, ahí me tienes, sentado en un sitio hipercool, rodeado de muebles de diseño indie y de camareros ataviados con kilts. Y va Cris y suelta algo tipo el problema es que nos aburrimos poco y nos da cargo de conciencia hacerlo.

Y, como tenemos la mala costumbre de pensar, lo hacemos. Y nos damos cuenta de que es verdad, que si no nos sentimos productivos aunque sea un segundo, nos agobiamos y nos sentimos culpables.

No podemos estar sentados en un sofá sin hacer nada. Hay que leer o aprender o socializar en las redes. Bostezamos de cansancio, pero no de aburrimiento. Adiós al dolce far niente.

Qué tiene de malo aturdirse en el sofá, casi con el hilillo de baba colgando? Sin pensar. Sin mejorar. Sin hacer nada en absoluto.

Me he propuesto hacerlo. En serio. No sé si seré capaz, porque mi pseudotedeahache tal vez lo impida. En todo caso, esa es la actitud.

Gracias Cris y Sara por abrirme un poco los ojos.