UN FANTASMA RECORRE EL MUNDO

Posted on March 22, 2015

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Un fantasma recorre Europa [o el mundo, como usted prefiera]: el fantasma de la economía colaborativa. Y es un proceso imparable, le duela a quien le duela. La base de la economía colaborativa es la compartición de los recursos existentes en la comunidad. Es decir, lo normal entre los seres humanos.

Para hacerlo sencillo, voy a poner un ejemplo que puede entender hasta un político. Un hotel.

Si cada vez que quisiésemos conocer un sitio nuevo, pasar un fin de semana en la playa o acudir a una reunión fuera de nuestra ciudad, tuviésemos que adquirir una vivienda en el destino, quién viajaría? Casi nadie. Así que, en algún momento de la Historia, alguien pensó: voy a dejar que la gente se quede a dormir en mi casa y que me paguen algo a cambio. Así de simple. Se trata de pagar por tener acceso a un bien o servicio, no por la propiedad. Esa es la clave. Y ha sucedido siempre: molinos, coches de caballos… Incluso seres humanos! Sí, eso que llamamos empleo y que significa que el empresario tiene acceso a una parte de tu tiempo, pero no es tu dueño [de los esclavos ya hablamos otro día].

Hoy en día, hay gente que se echa las manos a la cabeza porque los ciudadanos queremos compartir coches, habitaciones, porque queremos dar de comer a otros en nuestras casas… O sea, porque queremos hacer lo que se ha hecho toda la vida.

La propiedad cada vez es menos relevante. Las empresas con mayor valor en bolsa no son las que tienen más activos físicos [propiedad], sino usuarios e información [acceso]. Y, las que lo serán en el futuro, ya tienen nombre y apellidos: AirBnB, BlaBlaCar, Zipcar, Spotify… Co-creación, co-financiación, co-desarrollo… Vayan quedándose con esos términos. Si hasta ahora todo era e-loquesea, a partir de ahora será co-loquequiera. Es la economía peer-to-peer, entre iguales, con un beneficio mutuo y sin intermediarios [let’s kill the middle-man!].

Significa eso que la propiedad desaparecerá? No. Siempre ha habido un dueño del molino. Pero, en muchos casos, el acceso ni siquiera tendrá un coste tangible para el usuario. Bien irá incluido en cuotas genéricas [como sucede con los impuestos, por ejemplo] o lo pagarán terceros [a cambio de información sobre nuestros gustos y hábitos de consumo]. Y, en la mayoría de las ocasiones, el propietario será un particular.

Cada vez podremos disfrutar [a coste casi cero] de todo tipo de bienes y servicios. Esto permitirá que mucha más gente acceda a cosas que ahora mismo les están vetadas. Lo que generará más igualdad y una sociedad más justa.

Y ese fantasma es imparable.