DESPEDIDAS

Posted on June 26, 2015

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Ayer, con la tontería, dije adiós a dos edificios que han formado parte de mi vida reciente, de una u otra forma. Que los edificios, pues mira, ahí se pudran. Pero lo importante de los edificios es que están ocupados por gente. Y eso son palabras mayores. 
Personas con las que te has cruzado durante días, con las que has compartido una conversación, incluso un frikismo común. Personas que han cuidado durante años de la persona más importante de tu vida. Que te han hecho reír, que te han enseñado, que te han dado una palmada en la espalda o un abrazo cuando lo necesitabas. 

A algunos no los volveré a ver jamás. Así, como suena. Otros, por suerte, seguirán gravitando en órbitas geoestacionarias más o menos cercanas. Y yo también gravitaré alrededor de otros. 

Algunas despedidas fueron conscientes. Es raro mirar a una persona, darle las gracias por un montón de cosas y luego decir adiós para siempre. 

Otras despedidas fueron casi inconscientes. De repente, caer en la cuenta de que no volverás a charlar con esa persona, pero cuando ya es tarde. 

Las mejores son las que solo son hastaluegos. Aunque, a veces, a pesar de ser por poco tiempo, son las más dolorosas. 

Despedirte de dos edificios es cerrar algunas cajas y enviarlas a un almacén perdido; otras, dejarlas en el trastero; y, solo unas pocas, volver a abrirlas una vez instalado en el nuevo lugar.  

Adiós. Gracias. Hola.