A UN METRO Y MEDIO

Posted on August 6, 2015

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Tengo la manía de, cuando me da la gana, alejarme de una persona un metro y medio y mirarla desde la distancia. Por qué? Porque así la veo mejor. Las personas, como las obras de arte, están llenas de detalles y matices. Y, por supuesto, es igual de importante fijarse en ellos que en el conjunto.
Pero la cosa es que cuando nos pensamos que conocemos a alguien, ya no lo volvemos a mirar como un todo. Nos perdemos en los detalles y afirmamos categóricos aquello de lo conozco como la palma de mi mano. 

Nos decimos que nos encantan sus manos, sus labios o ese gesto tan suyo de retirarse el flequillo. Y nos olvidamos del todo. 

Por eso, creo que, cuando te da la gana, es bueno alejarte un metro y medio, como harías para ver un cuadro en un museo, y contemplar a la persona en su totalidad. Voy a decir de forma holístiica, porque es lo que se lleva, aunque el corrector del aifon todavía no se haya enterado. 

Seguro que en más de una ocasión, te llevas una sorpresa agradable.