ADIÓS A LA ESTRELLA DEL PORNO

Posted on October 13, 2015

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En marzo del año que viene, Playboy dejará de publicar fotos de señoritas de óptima presencia [como las denominaba un profesor de la facultad de periodismo] sin ropa y en actitudes más bien explícitas. Dicen sus responsables que se mantendrán las poses provocativas, pero no habrá desnudos.

RW interview in Playboy Dec 05 CoverNos da igual, dirá la mayoría, porque la comprábamos por los artículos. Pero para los pocos que no tenemos vergüenza, se apaga una estrella que nos guió por los siempre difíciles vericuetos del amanecer del sexo. Vamos, que nos hicimos nuestras primeras pajillas mirando aquellas fotos y deseando ser abrazados alguna vez por marzo o junio, eso cada cual tenía sus preferencias.

Dicen Scott Flanders, máximo ejecutivo de la compañía, que “ahora el sexo está a un clic de distancias gratis” y que dan por ganada la guerra contra el tabú, que fue su razón de nacer. Los datos hablan por sí solos: de una circulación de más de 5,6 millones de ejemplares en 1975, la revista ha pasado a 800.000 en la actualidad. La

Para descubrir los secretos de la anatomía femenina, las nuevas generaciones deberán cambiar el tacto del papel satinado [tan parecido en ocasiones al de la piel de las mujeres atrapadas en él], por el del ratón o por el brillo de las pantallas retroiluminadas. Que, llámenme ustedes antiguo, pero no es lo mismo.

En este momento, hordas de defensores de la dignidad femenina, estarán deseando estrangularme con sus propias manos. Y con razón. Porque la explotación del ser humano, en cualquiera de sus formatos es inaceptable. Pero no pensemos que el cambio en la línea editorial de Playboy es el fin del porno. Por desgracia, cada vez hay más y más vejatorio.

Lo que en su día fue sorpresa y curiosidad ante la ingenuidad de emmanuelle o las revistas educativas, como las llamábamos nosotros, hoy se ha convertido en una espiral imparable en la que cada acto es más duro que el anterior, más desagradable y más perseguible por unas fuerzas del orden y un sistema judicial indefensos ante quienes los perpetran.

Pero, volviendo a Playboy, qué quieren que les diga, una parte de mi adolescencia parece marcharse para siempre. Aquella revista en la que encontramos la respuesta a las preguntas que jamás nos hubiéramos atrevido a hacer a nuestros padres [más que nada, porque les hubiera dado un chungo al escucharlas], ya no será la misma. Aunque siempre nos quedará el recuerdo de marzo o de junio, sonriéndonos desde Verona, y en los labios aquella promesa que al final resultó ser verdad. Y también, una nueva batalla por librar: el fin del porno. Y recuerden que la de Playboy también parecía imposible de ganar.

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