DESIDIA

Posted on September 9, 2016

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Antes, cuando el pueblo se llamaba pueblo, si se le tocaban mucho las pelotas a la gente, se echaba a la calle y le decía cuatro cosas al gobierno de turno, o se montaba una huelga general y los encargados de mantener el status quo en forma de seguridad del Estado, daban salida a unas cuantas remesas de bolas de goma y botes de humo. Esto también sucedía a la salida de los conciertos de rock, pero esa es otra historia. Al pueblo le jodía tanto que le tocasen las pelotas, que hasta los agustinos nos soltaron en formato manifa en plena adolescencia menor de edad para protestar contra la LODE. 

Ahora el pueblo ya no se llama pueblo. Se llama ciudadanía o votantes o cualquier otro paliativo de similares características. Y lo de echarse a la calle ha sido sustituido por un pataleo inofensivo en ciento y pico caracteres. También las noticias han dejado de existir, reemplazadas por los “contenidos”, cuatro párrafos máximo, vídeos de dos minutos, que sobrevuelan la actualidad sin mojarse los pies, sin chapotear en el fango. 

El pueblo se ha adocenado. Los políticos y el aparato propagandístico han ganado una batalla en la que el territorio conquistado es la desidia. Que un político roba? Un tuit y a ver una serie. Que roban todos? Pues a la serie directamente. 

La ciudadanía no se reúne en conciertos solidarios para ayudar a pueblos lejanos, como Kampuchea o los negros de Suráfrica. La ciudadanía se queda dormida con el movimiento de la mano que mece la cuna. Tanto da lo que yo haga es el mantra. El primer cuarto del siglo XXI no verá un Martin Luther King, un Gorvachov. Nadie se parará ante un tanque en Tianannmen. 

Nuestro soma se administra a través de la pantalla del móvil. Nuestros trabajos perpetúan un modelo económico basado en generar cada vez más y más desigualdad. Millones de personas mueren a causa de la guerra siempre injusta y dirigida, mientras los medios de comunicación dan la espalda. Nadie hablará de nosotros cuando hayamos muerto. Y antes, tampoco.

Niños esclavos fabrican prendas que niños ricos vestirán entre cacareos de sus madres presumiendo de haberlas adquirido por solo cuatro euros. Niños pobres mueren de hambre [DE HAMBRE!!!!] víctimas de la sobreexplotación de recursos por parte de quienes tiramos a la basura toneladas de alimentos sin parpadear. Niños deshauciados mueren a causa de enfermedades erradicadas del primer mundo hace décadas o siglos, mientras la industria farmacéutica nos quita las arrugas. 

Quizá haya llegado el momento de despertar. Quizá debamos dejar de ser ciudadanía para volver a ser pueblo. Uno. La misma suerte para todos. Quizá haya que recordar que el móvil tiene un botón de apagado y es bueno utilizarlo. Quizá sea nuestra obligación exigir a los políticos, a las instituciones, a las empresas que no nos estafen más [y a nosotros mismos no consentirlo!]. Quizá haya que echarse a la calle a cambiar la desidia por la acción. 

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