CREER LA REALIDAD O CREARLA

Posted on September 13, 2016

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Hace unos años se me ocurrió hacer un experimento. Ahora Trump me lo ha recordado.

Hace unos años, estaba conversando con un grupo de amigos sobre Franz Ferdinand, una banda de rock de la que uno de ellos era un entusiasta. Se me ocurrió hacer un experimento. Él dijo que no se trataba de una persona, sino que le habían puesto ese nombre al grupo. Yo me giré hacia él y dije muy serio: en realidad, es el nombre del cantante, pero es verdad que se lo pusieron al grupo. Mi amigo, como es lógico, discrepó. Pero yo volví a insistir. Y terminó por darme la razón. El resultado: cuatro personas se fueron a casa convencidas de algo que era falso, otra se marchó con dudas y solo quien había sembrado el engaño [o sea, su seguro servidor] tenía clara la verdad.

Pues esa es exactamente la estrategia de Trump. Va sembrando pequeñas dudas que acaban por minar la confianza de los votantes en Clinton. Y la candidata demócrata continúa cometiendo el error de dar explicaciones, que es la mejor forma de conceder que el oponente podría tener razón. Al absurdo no se contesta, a lo plausible, sí. “No hay que darle tres cuartos al pregonero”, decía La Mamma.

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Lo acabamos de ver en el caso de su neumonía, en el que ha encadenado los errores uno tras otro. El más grave: no haber confesado su enfermedad en el momento de su diagnóstico [tardó dos días en hacerlo, obligada por un vídeo en el que se la veía siendo ayudada a subir a una furgoneta, claramente exhausta] y, al hacerlo, dar argumentos a su contrincante. Ahora Trump utilizará a la “red republicana” para generar en la opinión pública dudas sobre la capacidad física de Clinton [de 68 años] para aguantar cuatro años de presidencia. El mes pasado, Fox News publicó una encuesta en la que el 78% de los votantes registrados afirmaban no tener ninguna a ese respecto. Veremos qué efecto tiene en esa cifra la mala gestión de la publicidad de la enfermedad.

Estrategia equivocada

Visto desde fuera, para cualquier profesional de la comunicación la estrategia tendría que haber sido la transparencia desde un primer momento. Los mensajes que ahora está utilizando el equipo de campaña de Clinton [es una enfermedad normal; cualquier persona puede ponerse mala y faltar un par de días al trabajo] deberían haber sido lanzados en el momento del diagnóstico. Y hubieran funcionado.

Para cualquier profesional de la comunicación la estrategia tendría que haber sido la transparencia desde un primer momento

Pero no es tan sencillo. Clinton tiene la manía de trabajar con equipos muy pequeños y de mucha confianza. Es un modelo excelente, la prueba está en que no hubo filtraciones. Pero tiene sus pegas. La demócrata carece de una visión que no esté sesgada por la suya propia. Y la suya está sesgada por un pasado que ha convertido la privacidad en una verdadera obsesión. Cualquier otro asesor le hubiera aconsejado comunicar su enfermedad y restarle importancia.

trump-5Ahora Trump vuelve a tener argumentos para hacer dudar a los votantes. Miente sobre su correo electrónico, miente sobre su enfermedad… No es digna de confianza.

Todo ello, a pesar de que Clinton ha sido mucho más transparente que él sobre la práctica totalidad de aspectos de esta campaña. Pero aquí, la verdad da igual. Lo importante son las percepciones. Mientras ella se esfuerza en explicar la realidad, Trump la crea.

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