LA SOCIEDAD GAMIFICADA

Posted on August 27, 2018

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Aunque algunos rabien y pataleen, los tiempos avanzan que es una barbaridad, Venancio, y la sociedad que fuimos y que en parte somos, se desvanece. No es nada nuevo, por supuesto. Sucede con cada generación y cada abuelo que sujeta con dedos temblorosos un cigarrillo al borde del filtro se descubre a sí mismo en un mundo que no acaba de comprender. Extraño en las calles que lo vieron nacer.

Nuestro cambio [así lo veo yo y quien quiera llevarme la contraria, que lo haga] es que vamos a que toda la vida sea un juego [y los juegos, juegos son]. Que así contado suena divertido, pero es estremecedor y terrorífico. Más de lo que la mayoría piensa.

Imaginen un mundo en el que toda nuestra actividad [la de cada ser humano, en cada instante] está monitorizada

Imaginen un mundo en el que toda nuestra actividad [la de cada ser humano, en cada instante] está monitorizada. En la que la privacidad hace mucho que dejó de ser materia de discusión, porque ya es una batalla perdida [por nosotros, ganada por ellos]. En la que tu crédito no es financiero, sino social. Y, por supuesto, de ese crédito surgen la posición en la pirámide, el acceso a los privilegios, la aceptación o el ostracismo.

Un sistema de puntos, sí como el del carné de conducir, pero que aplica a cada aspecto de nuestra vida. ¿Fumas? Fuera puntos. ¿No recoges la mierda de tu perro? Fuera puntos. ¿Tomas azúcar? Fuera puntos. ¿Practicas sexo con extraños? Fuera puntos. ¿Contaminas? Fuera puntos. ¿Dejas los estudios? Fuera puntos. ¿Te pones enfermo? Fuera puntos. ¿Te levantas tarde? Fuera puntos. ¿Cruzas en rojo? Fuera puntos. Una libertad condicional constante.

Tus puntos también significan en qué barrio vives, cuántas habitaciones tiene tu piso y cuántas películas puedes ver. Y dónde te vas de vacaciones. Y a qué dispositivos tienes acceso. Y a qué ropa. Y a qué locales.

Un mundo en el que si tus puntos de alimentación no son los correctos, tu nevera no se abre o solo te sirve coliflor cocida. En el que si sube tu huella de carbono, no te puedes montar en un coche [autónomo, por supuesto]. En el que tus puntos te dicen a qué ocio puedes acceder, con quién te puedes casar o si tienes derecho a tener hijos. En el que un robot decide qué vas a comer este mes. Y si no hay puntos, no hay helado. Te jodes.

Por supuesto, tus puntos también significan en qué barrio vives, cuántas habitaciones tiene tu piso y cuántas películas puedes ver. Y dónde te vas de vacaciones. Y a qué dispositivos tienes acceso. Y a qué ropa. Y a qué locales.

La lucha de clases será más feroz que nunca. Y será imposible evitarla, porque se basará en datos reales, irrefutables

Obviamente, tus puntos [o falta de ellos] te pueden obligar a hacer trabajos para la comunidad. O llevarte a cárceles muy diferentes a las que conocemos hoy en día, con sistemas de recuperación de puntos basados en modificación de conducta inducida [o sea, lavado de cerebro de toda la vida de dios].

La lucha de clases será más feroz que nunca. Y será imposible evitarla, porque se basará en datos reales, irrefutables. Y, además, como tus puntos condicionan tu entorno social, tus hijos parten de salida con menos posibilidades que los demás, por mucho que se disfrace de igualitarismo y meritocracia lo que solo es una perpetuación de los privilegios de quienes los tienen.

Ese es el mundo que nos espera. Y está más cerca de lo que ustedes puedan creer.

[aunque no es exactamente de lo que yo hablo, este vídeo sirve de referencia de lo que se nos puede venir encima]

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